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December 11 LA SENDA
LA SENDA
Porque la felicidad…., También duele
Autor Amando Lacueva Poveda Obra Registrada «Generalitat de Catalunya» Año de creación 2007
El hombre andaba encorvado, se apoyaba en un grueso garrote. Se detuvo extenuado por la larga caminata, dejó su pesada mochila en el borde del camino y tomó asiento sobre una enorme roca. El sendero estaba desierto y ya anochecía, pero sólo para él. Se sacó el sombrero de la cabeza, y con un mugriento pañuelo se secó las gotas de sudor que perlaban su frente. Era un anciano, tenía el cabello plateado y mil arrugas surcaban su agrietada piel. Miró al cielo mientras una lágrima resbalaba por sus mejillas. Se apresuró a secársela, no permitiría que nadie, si pasaba por allí, le viera llorando. Pero el camino continuaba desierto, su camino. Abrió la enorme mochila y extrajo varios objetos con sus temblorosas y nervudas manos repletas de mil y un cayos, simplemente los contempló en silencio durante un largo instante tragando saliva con dificultad. Los acarició con inusitada ternura regocijándose en su contemplación «aquel momento era sólo suyo», y finalmente, antes de volver a introducirlos en la abultada escarcela, les dio un beso suave, largo y profundo cargado de infinita bondad y entrañable cariño a todos y cada uno de ellos. No pudo evitar que nuevas lágrimas rebeldes, resbalaran por su quebrada cara. En esta ocasión con los ojos vidriosos y una enorme tenaza en la garganta, dejó que siguieran los múltiples surcos de su rostro, y resbalaran desde su cara hacia su barbilla…, hasta mojar la tierra, encharcada por el sudor y las lágrimas derramadas a lo largo de su periplo. Un hombre joven, caminaba erguido, paralelo al camino del anciano. Llevaba un pequeño zurrón, cuando llegó a la altura del longevo hombre ladeó la cabeza y le saludó cortésmente, sonriente, con un leve movimiento de cabeza, mientras se llevaba su mano derecha al ala de su sombrero. El anciano alzó la mano temblorosa y le devolvió el saludo, también sonriente. En su lado del camino era de día y lucía el sol. El hombre caminaba dando grandes zancadas, como si tuviera prisa en llegar a algún lugar, pero todos los caminos, iban al mismo sitio. El anciano de cabellos plateados, no entendía la prisa de aquel joven, bueno…, si que la entendía. No habían transcurrido cinco minutos, cuando pasaron cerca de su camino unos adolescentes. «¡Cielos!, exclamó para sus adentros, recordando viejos tiempos». Iban corriendo como galgos. Pronto alcanzarían al joven que acababa de pasar, claro, ellos apenas llevaban peso alguno, tan sólo una bolsita del tamaño de una caja de cerillas, unida a sus cuellos por fuertes cordones de cuero, nada que les estorbase. Pasaron como una exhalación gritando y chillando alborotados, apenas se fijaron en él, y si lo hicieron ni siquiera le saludaron. El anciano se encogió de hombros sonriendo pero cargado de nostalgia, puso las manos en su boca a modo de bocina y les gritó con energía. —Por mucho que corráis, yo llegaré antes —El hombre bajó la cabeza, no entendía por qué les había gritado aquella tontería. Uno de los adolescentes se detuvo un instante, se volvió hacia el anciano y le dijo con cara de burla: —¡Viejo!, eso es porque tu camino, es más corto que el nuestro —El adolescente lo miró de hito en hito, para añadir—: Pero si prácticamente ya has llegado a tu meta, estás en las últimas, viejo. —Así es —asintió con voz cansada—. Yo, ya casi he llegado —El hombre desvió la mirada hacia su horizonte y sonrió con amargura, provocando que las arrugas de su frente se pronunciaran más allá de simples surcos—. Sin embargo vosotros, tenéis un largo trecho que recorrer. —Por eso corremos viejo. —replicó el joven con insolencia—Además, con esa mochila a cuestas —señalaba con el mentón la escarcela del hombre—, no me extraña que estés ahí sentado, descansando. ¿No podrías deshacerte de parte de lo que llevas? —Le interpeló el imberbe adolescente— Lo poco que te queda por recorrer, se te haría más liviano. El anciano frunció el ceño, era incomprensible que un mozalbete se preocupara por él, y menos aún que se atreviera a darle consejos. —No muchacho —negó el anciano reiteradamente con lentos movimientos de su cabeza—. Eso no es posible —El muchacho le miró con extrañeza, no podía entender que un hombre tan anciano llevara aquella pesada mochila, y no quisiera deshacerse de su contenido para aliviarle el duro camino que todavía le quedaba por recorrer, por muy corto que este fuera—. Veo que no lo entiendes hijo, no importa, todos aprendemos. —He de continuar —replicó mirando de reojo al resto de sus compañeros, que ya le llevaban una buena ventaja. —Lo se, que tengas buen viaje, y cuidado con tu camino —advertía al adolescente—, es muy traicionero. En ocasiones se presentan obstáculos difíciles de ver —el muchacho miró al cielo y cerró los ojos heridos por los rayos del astro rey. El sol brillaba con fuerza, estaba en todo lo alto y su luz inundaba su camino. Oteó el horizonte y apareció llano y tranquilo, sin curvas, sin pendientes, sin piedras que entorpecieran su paso, sin paredes ni abismos peligrosos. Estaba limpio de cualquier obstáculo, como si navegara por una balsa de aceite, miró hacia el otro lado, hacia el camino del anciano, se había hecho de noche. —Bueno abuelo —trató con más dulzura—, he de irme. El muchacho giro grupas y empezó a correr es pos de sus amigos, gritándoles para que le esperaran. El hombre apoyó las manos en sus rodillas y tomó impulso, a la segunda intentona, logró levantarse de la piedra que tan bien le había servido para su descanso. Agarró la mochila y con un enorme esfuerzo logró ponérsela a la espalda. En su soledad, lanzó una exclamación de dolor, tenía la espalda y los riñones destrozados, pero aguantó con estoicismo la pesada carga, era suya, su carga, el garrote que sostenía en su mano derecha, le ayudaba a andar. Sus pasos eran cortos y torpes, provocados por la edad y por el enorme peso que soportaba en sus espinazos, pero a la vez, enérgicos y decididos, decididos por llegar al final de su andadura…, ya quedaba poco, prácticamente casi nada. El cielo estaba estrellado. Mientras caminaba desviaba la mirada hacia las miles de estrellas que iluminaban su senda. En uno de los caminos paralelos vio a un muchacho de corta edad, como era normal iba corriendo, lanzando gritos de alegría con su cajita de cerillas colgada del cuello. De improviso el muchacho se paró de golpe y miró hacia el cielo. El sol de su senda acababa de desaparecer detrás de unos enormes nubarrones. Los rayos y los truenos hicieron acto de presencia, mientras un enorme chaparrón inundó la vía en cuestión de segundos, convirtiéndolo en un fuerte torrente. El día del muchacho, que hasta hacía apenas un segundo era magnífico e iluminado, se transformó en noche cerrada en un abrir y cerrar de ojos. El muchacho, sin saber que ocurría, buscaba con la mirada a alguien que pudiera socorrerle, que le explicara qué estaba sucediendo, hasta que se encontró con los ojos del anciano. El muchacho se tendió en el suelo, llorando desconsolado. El abuelo se le acercó y se sentó a su lado, en el borde de su senda. —Hola —saludaba con una enorme sonrisa, apoyando las manos en sus rodillas. —¿Qué, qué esta sucediendo? —preguntó gimoteando el chaval. —¿Es que no lo sabes? —«estúpida pregunta, claro que no lo sabe. Cada día eres más viejo, si un viejo senil» pensaba manteniendo la sonrisa al muchacho. —No —negó el jovenzuelo. —Tu camino, hijo, tu camino se ha acabado. —¿Tan pronto? Precisamente ahora, que empezaba a divertirme. —Eso, suele suceder, hijo. —Pero es que yo, yo quería seguir jugando —El hombre cerró los ojos. Resultaba injusto, si, pero él no podía hacer nada. —Nadie elige su camino, hijo. Hay caminos largos y rectos, otros cortos y angostos, el tuyo ha sido realmente corto —se lamentaba el anciano de la suerte del chico. —¿Y ahora? —volvió a preguntar al anciano, a la vez que se limpiaba los mocos con el extremo de su camiseta. —Te toca esperar, creo. Pronto vendrá tu familia para despedirte. Yo me quedaré a tu lado hasta que ellos vengan —el niño negó con movimientos bruscos de su cabeza. —No vendrá nadie. —¿No? —se sorprendió el anciano. —Mi padre, hace años que tomó un camino, muy distinto del mío. Se separó y nunca se han vuelto a cruzar. —Ya… ¿Y tu madre, pequeño? —Le inquirió con infinita ternura. —¿Mi madre? —El niño suspiró y guardó un largo silencio antes de responder—. Mi pobre madre se apeó del suyo después de que mi padre se alejara del nuestro…, una agotadora enfermedad. —Entiendo, entiendo. Bueno muchacho, pero seguro que alguien vendrá a por ti. —Señor —dijo el crío, señalando con su índice una nueva herida en la frente del anciano. El anciano se llevó instintivamente la mano a la frente y enseguida notó sus dedos húmedos, manchados por la sangre que salía de su nueva herida. —¿Esto? —preguntó con una sonrisa cargada de dolor. El muchacho asintió—. No te preocupes, esto, esto es por ti. —Sangra mucho, señor y lamento, lamento mucho haberle herido. —No debes preocuparte hijo. Tú eres la causa, si, pero no el culpable, además…, pronto cicatrizará —resto importancia. —¿Es cierto eso, señor? ¿Pronto cicatrizará? —El hombre respiró hondo. ¿Qué podía decirle a aquel muchacho. «La verdad, dile la verdad viejo estúpido, aunque no la entienda». —Bien, no siempre es así, desde luego que no —decía intentando acomodarse—. Muchas, sangran toda la vida, casi eternamente —volvió a sonreír con aquél gesto de infinito dolor—, no hay manera de cerrarlas. Pero se puede vivir con ellas, yo lo he hecho, y antes que yo, tantos y tantos otros… Alzó la vista y el muchacho le acompañó con la mirada. Una luz blanca se posaba sobre el muchacho, incitándole a entrar en ella. —Vienen a por ti —le dijo el anciano. —Si —asintió convencido—. Lo sé. Tenga —el muchacho se sacó la cajita de su cuello y se la dio al anciano. El viejo no dijo nada, cerró los ojos agradecido por el detalle, abrió la mochila e introdujo la cajita en su interior. Ahora su mochila pesaría mucho, mucho más ¿y qué mas daba? Él era así, su vida era así, le tocaba soportar, era fácil. Después de tantas desgracias, uno logra acostumbrarse «¿Por qué te mientes» El camino, la luz y el muchacho, desaparecieron, como si nunca hubieran existido, únicamente quedaba el recuerdo de sus recuerdos, guardados con sumo celo por el anciano en su mochila, que cargaba a sus espaldas. Miró su reloj y pensó «ya queda poco» Reanudó su cansina marcha, prácticamente a oscuras. Hacia un buen rato, casi una eternidad que caminaba solo sin ver una triste alma. Así era como realmente se sentía, solo. La noche era oscura. Unos nubarrones tapaban las estrellas, que hasta hacia un instante brillaban con fuerza allá en lo alto de la cúpula celeste. Desgraciadamente, no vio la piedra que tenía delante, tropezó con ella y dio un traspiés y el anciano cayó de bruces sobre la tierra mojada. «Maldita piedra», murmuró entre dientes. Eran sus últimos pasos, pero nadie pasaba para ayudarle. Intentó levantarse, pero el enorme peso de la mochila se lo impidió. Miro hacia arriba, con los ojos cubiertos por las lágrimas, el final de su camino estaba allí, delante suyo. Sólo unos metros más y habría llegado. «Vamos, vamos viejo —se infundía ánimos—, un último esfuerzo». Igual que cuando empezó a caminar, utilizó las manos para reptar por la oscura y angosta senda, convertida ahora en un enorme lodazal. El anciano se arrastraba lentamente por el lodo del camino, primero estiraba la mano derecha y se impulsaba con el pie, luego la izquierda y así sucesivamente. A cada movimiento, su cara se transfiguraba y su garganta emitía un lamento angustioso. Pero por fin, pudo llegar a su meta. Todo estaba oscuro. Cerró los ojos, por fin podría descansar, había llegado. Alguien le zarandeó, abrió los ojos y vio a su hijo, envuelto en una luz blanca. Si su hijo, aquel que cayó por el abismo de su camino con apenas diez años —un coche se cruzó y el chaval no pudo esquivarlo a tiempo—. A su mujer, que abandonó su senda debido a un cáncer. A su hermano, que cansado de continuar su ruta con su mochila a la espalda, se refugió tras un infarto. A su amigo, aquel de la larga melena, un borracho le agujereo el corazón con un cuchillo. A sus padres, los pobres aguantaron mucho, pero su mochila pesaba demasiado y abandonaron el camino. A sus muchos amigos, a tantos y tantos seres queridos, que de una manera u otra, le abandonaron para su desgracia, muchos de ellos antes de tiempo, de ahí sus cicatrices, de ahí sus muchas heridas sangrantes, de ahí su voluminosa mochila. Contempló su escarcela, aquella enorme carga, repleta de recuerdos. El anciano, permaneció sentado. Tomó su mochila y la abrió…, por última vez. Comenzó a extraer objetos de ella, a medida que sacaba un objeto, éste desaparecía milagrosamente de entre sus manos y en su lugar, un ser querido, aparecía sonriente, feliz, envuelto en aquella asombrosa luz, resultaba maravilloso, mágico. El anciano cerró los ojos, ya no estaba cansado, se sentía fuerte. Atrás quedaba su pesada mochila, así que por fin…, pudo llorar, abiertamente, sin tapujos, sin tener que contener su agonía, con aquel llanto, primero mudo, después…, desgarrado, lleno de perdurable, infinita felicidad por el reencuentro con los suyos. Si, el anciano lloró sin parar, como nunca antes lo había hecho, porque la felicidad…, también duele.
April 05 RED FINALINTRODUCCION
“DULCE BASE” NEVADA NUEVO MEXICO ESTADOS UNIDOS PRIMERO DE MAYO DE 1975
Jeremy Mac Rae, era Coronel de la Fuerza Delta destinada a custodiar los “invitados” encargados de realizar el intercambio en el primer nivel de la instalación subterránea de la Base Dulce. A su mando llevaba una cuarentena de sus mejores boinas negras armados hasta los dientes quienes se habían dispersado por todo el hangar y ocupado puestos estratégicos en prevención de posibles riesgos. No era la primera vez que sus superiores le habían encomendado la custodiaba de invitados durante sus estancias en la Base, con el objeto de intercambiar tecnología con los ocupantes de aquella instalación subterránea altamente secreta, con esta eran tres las misiones realizadas, y pese a que en las dos anteriores ocasiones todo había acabado sin contratiempos, aquellos tipejos enanos le producían un inquietante escalofrío, no se fiaba de su aspecto aparentemente bondadoso y sus gestos extremadamente amables, su sexto sentido de guerrero le mantenía alerta y en constante tensión durante todo el tiempo que duraba la transacción de tecnología al igual que a sus hombres. Mientras esperaban ser recibidos por sus anfitriones en el espacioso hangar, destinado al mantenimiento de vehículos, observaba con detalle la enormidad del complejo que no acaba de asombrarle constantemente. Se encontraban a unos trescientos metros bajo tierra, y eso era algo que como militar responsable de la vida de sus hombres y de los “invitados” le preocupaba enormemente. Desconocía las instalaciones puesto que nadie la había facilitado nunca ningún plano de las mismas, asi que en el supuesto caso de conflicto, sólo existía una única salida conocida y que permanecía bajo el control de los habitantes de la base, el mismo elevador magnético que les había llevado hasta el tinglado. Jeremi Mac Rae no le quitaba ojo de encima, se encontraba a una distancia de unos cincuenta metros del elevador. Apostó a un comando protegiendo el ascensor y al resto en semicírculo cubriendo los “invitados”, eran cinco científicos destacados que trabajaban secretamente para el MJ-12., ¿su cometido?, ni idea, ni siquiera él tenía acceso a dicha información. Siempre se había preguntado ¿qué hacía su gobierno tratando con aquellos tipejos? Si de él dependiera los freiría a todos en un abrir y cerrar de ojos. Al frente de los “invitados” se encontraba el físico y miembro de contrainteligencia Hans Henderson, un hombre alto como una torre y con el pelo extremadamente rubio, según se rumoreaba, Hans Henderson había trabajado codo con codo con los anfitriones de la base y los conocía perfectamente, parecía ser que había entablado amistad con un alto mando de aquella gente, por eso siempre encabezaba las comitivas, pertenecía al comité de sabios y por supuesto estaba integrado en el grupo de los MJ-12, todo hacia pensar que era uno de sus miembros, aunque él siempre negaba esa evidencia. Mac Rae desconocía en qué consistía en esta ocasión el intercambio, aunque a sus oídos habían llegado palabras sesgadas de los invitados sobre algo referente a tecnología “antigravedad” y sobre un potente combustible conocido como elemento 115. A Jeremy le traían sin cuidado tanto la tecnología antigravedad como el combustible, lo que deseaba era acabar cuanto antes con la misión y subir a la superficie. Miraba los rostros de sus hombres, algunos ya le habían acompañado anteriormente, quizás lo que mostraban mayor inquietud, otros por el contrario era la primera vez que le acompañaban pero confiaba plenamente en todos ellos, les sabía preparados para cualquier altercado, todos eran veteranos en diferentes misiones e incursiones militares altamente peligrosas y secretas. Se sentía orgulloso de ellos, estaba convencido que con sus hombres podría ser capaz de derrotar cualquier ejercito por numeroso y armado que estuviera, probablemente eran los mejores soldados del mundo, y todos estaban bajo su mando en aquellos momentos. Un chasquido rompió el silencio en la enorme sala, todos sus comandos se volvieron al unísono en dirección norte con sus armas a punto, dispuestas para ser disparadas a la menor contrariedad. Una enorme puerta en la que no habían reparado anteriormente, quizás porque hasta ese instante no existía, se abría lentamente y una docena de anfitriones se aproximaban hasta dónde Hans Henderson les aguardaba junto con los cuatro restantes miembros de la comitiva de “invitados”. Detrás de aquellos tipejos grises y bajitos, sobre una especie de plataforma flotante, traían un artilugio con forma de anillos superpuestos de color azul. Jeremy calculó que aquellos anillos podrían pesar toneladas, por su tamaño y aparente consistencia, sin embargo era transportada sin aparente esfuerzo por tan sólo uno de aquellos seres. La plataforma flotaba en el aire y tenía unas dimensiones de unos dos metros de largo por dos de ancho. Los anillos igualmente levitaban encima de la plataforma. Hans se adelantó e inclinándose suavemente hacia delante, saludó a uno de los anfitriones, era evidente que se conocían puesto que aquél ser pareció sonreírle y sin embargo, la fama que les precedía no era precisamente por ser amables. Jeremy se encontraba a unos diez metros, observaba como Hans hacía las presentaciones en un tono casi imperceptible desde su posición, le pareció que más que hablar susurraba. Todo aquel encuentro se enmarcaba dentro del más alto secreto, ni siquiera él y mucho menos ninguno de sus hombres conocían ningún aspecto relacionado con naturaleza del encuentro, únicamente tenían la orden directa del CSN de proteger el séquito de científicos presidido por Hans Henderson. Este, después de realizar las presentaciones se volvió y se le aproximó dejando a los “invitados” frente a sus anfitriones bajo la atenta mirada de los comandos delta. · ¡Coronel Mac Rae! -se le dirigió Hans Henderson con una sonrisa forzada encaminándose hacia él, resultaba evidente por los comentarios captados por Jeremy, que Henderson desaprobaba las órdenes del CSN en lo referente a la escolta puesta a su disposición capitaneada por Mac Rae- Nuestros anfitriones –explicaba- deben realizar una demostración de su alta tecnología para que los científicos que nos acompañan procedan a su verificación. Nos han solicitado que debido al alto riesgo que encierra la misma por las fuertes emisiones electromagnéticas de su ingenio, y para evitar ningún contratiempo, ruegan le solicitemos que procedan a sustraer los cargadores de sus armas, no debemos olvidar que permanecemos en éstas instalaciones en calidad de “invitados” , ellos no parecen armados. · Disculpe Doctor Henderson, pero no he entendido su petición. –respondía el coronel perplejo mirando de arriba a abajo al corpulento físico- · Se lo volveré a repetir, Coronel Mac Rae –decía en ésta ocasión elevando deliberadamente el tono de su voz para poder ser escuchado por sus anfitriones, con el semblante totalmente serio, mientras le tomaba por el codo descortésmente a la vez que le apartaba unos metros de sus oficiales- Nuestros anfitriones muy amablemente nos han solicitado que usted y sus comandos vacíen los cargadores de sus armas y los depositen en ese contenedor –señalaba con el mentón un recipiente anaranjado- lejos de la plataforma que contiene los anillos conductores. No quieren ningún arma cargada en éste hangar mientras procedan a manipular su tecnología. La demostración que deben realizar reviste cierto peligro que pretenden evitar. Sus protocolos de seguridad así lo exigen, le ruego que acceda a sus peticiones y le recuerdo que estoy al mando de la comitiva de intercambio –decía sin desdibujar la sarcástica sonrisa de su cara- · Doctor Henderson, debe disculparme, pero mis órdenes proceden directamente del director del CSN y no admiten duda alguna –decía mientras con un golpe brusco se deshizo de la mano de Henderson que continuaba sujetando su codo- Lamento contrariarle pero no puedo acceder a esa descabellada petición –contestaba con actitud desafiante- No expondré a mis hombres ni a usted, ni a los científicos que le acompañan, a ninguna situación que produzca indefensión frente a nuestros anfitriones, en tanto en cuanto permanezcamos en el interior de estas instalaciones, no se si se ha percatado de que existe una única vía de salida y que está bajo el control de ésta gente, así que nuestra situación ya es bastante precaria –informaba desviando inconscientemente la mirada hacia el elevador magnético custodiado por sus comandos-. El director fue suficientemente explícito cuando me encargó ésta misión de escolta. Mis hombres, en absoluto se desprenderán de sus cargadores. –su tono resultó claro y enérgico, como hombre acostumbrado al mando- · Coronel Mac Rae –insistía mordiendo las palabras- Resulta evidente que desconoce hasta qué punto es vital que nuestro gobierno posea ésta tecnología para proseguir manteniendo una supremacía sobre el resto de potencias, y ya sabe a quien me estoy refiriendo. Su negativa puede dar al traste con el intercambio que estamos a punto de realizar. Le ordeno que reconsidere su postura. Si por el motivo que fuere no quiere que sus hombres permanezcan en este nivel, solicitaré a nuestros anfitriones que les acompañen hasta la superficie. Tanto yo como el resto de científicos no tenemos inconveniente en prescindir de su escolta, en absoluto nos sentimos amenazados. –Comentaba Henderson invitando a Mac Rae a abandonar las instalaciones-. · Doctor, debe estar loco si cree que voy a dejarles sin protección alguna. En el momento que mis hombres abandonen este nivel y sus instalaciones, será con ustedes sanos y salvos, ni un segundo antes. –se enfrentaba enérgicamente-. · Coronel, su postura puede hacer inviable el intercambio de tecnología –se encaraba abiertamente Hans Henderson con Mac Rae, elevando considerablemente el tono de voz- Le exijo que desalojen éste lugar de forma inmediata y permitan la transacción, es una orden directa como miembro integrante del comité de sabios y por ende perteneciente al MJ-12 –Reconocía abiertamente su pertenencia- Era indiscutible el enorme nerviosismo del Doctor Hans Henderson, nerviosismo que parecía contagiarse tanto a los científicos que aguardaban pacientemente la demostración como los comandos que observaban atónitos el enfrentamiento entre su coronel y aquel científico, loco por conseguir la tecnología que le brindaban aparentemente sin contraprestación alguna. Hans dedicó unas miradas a sus anfitriones reclamando paciencia por la inoportuna negativa de Mac Rae a desprenderse de los cargadores de sus armas. Era preciso convencer a aquel estúpido militar de la importancia de la tecnología que estaban a punto de conseguir y de la magnanimidad de sus anfitriones. Su postura podría tirar al cubo de la basura innumerables y agotadoras horas de negociación con aquella gente, sabía que de no conseguirlo los anfitriones negociarían con la URSS y eso no podía permitirlo, no en aquellos momentos tan delicados cuando la tensión entre ambas potencias era patente. · Nuestros anfitriones parecen nerviosos y mis hombres están perdiendo la paciencia. Vaya y haga su trabajo cuando antes. Esta situación les intranquiliza tanto o más que a mí, y permítame que yo haga el mío no desprendiéndome de los cargadores -Respondió Mac Rae visiblemente molesto con la actitud del científico-. · ¡Coronel! –bramó- si no depositan sus cargadores en ese contenedor, no habrá intercambio ni ahora ni nunca, y nuestro país perderá por siempre la posibilidad de mantener su supremacía tecnológica, no tendremos una segunda oportunidad, puede que los siguientes en su lista sean los rusos o los alemanes. No estoy dispuesto a que niegue a mi gobierno esa pequeña delantera –Henderson tenía los ojos en sangre por la cólera que despertaba Mac Rae con su negativa. Se le estaba escapando la ocasión de conseguir la tan ansiada tecnología y de esa forma escalar hasta lo más alto en el escalafón de mando de su organización, concretamente en el seno del MJ-12- Uno de los anfitriones el que había sonreído casi de forma imperceptible al físico, se adelantó el resto de sus congéneres sobrepasando a los cuatro científicos y dirigiéndose hacia donde se encontraban Mac Rae y Henderson discutiendo. · Doctor Henderson –dijo con una voz aguda- ¿existe algún problema sobre nuestra petición? Quizás el Coronel de sus fuerzas especiales no le ha entendido. No se trata de un capricho coronel, si no de una necesidad –decía encarándose a Mac Rae- Las radiaciones electromagnéticas pueden producir que sus armas de defensa se activen involuntariamente y causen alguna desgracia entre los presentes. Por suerte nuestros protocolos de seguridad son muy estrictos y no podemos obviarlos, mi sección no ha tenido desde hace miles de rotaciones ningún accidente, no daré lugar a que se produzca uno ahora, debe entenderlo coronel, sin embargo no está obligado a ello, por el contrario de no acceder a nuestra petición daremos por terminado el intercambio y la demostración –amenazó- · Nada que no pueda solucionar en un minuto –intervino preocupado Henderson mientras se atusaba nerviosamente el pelo mirando con cara de desprecio a Mac Rae- como usted ha indicado quizás no he sabido exponerle los pormenores al coronel, de ahí su resistencia a desprenderse de los cargadores de sus armas automáticas. · Entonces entiendo que no ha aclarado suficientemente a su Coronel los pormenores de los peligros y riesgos que una de sus armas se dispare accidentalmente. Las consecuencias podrían ser devastadoras para la seguridad de los presentes y de las propias instalaciones, se lo puedo asegurar, si uno de sus proyectiles alcanzara los discos, la deflagración que provocaría sería catastrófica. · Mire usted –dijo Mac Rae dirigiéndose al interlocutor de los anfitriones- puedo entender perfectamente su preocupación, pero en absoluto depende de mi tomar ésta decisión, soy un militar y exclusivamente recibo órdenes de mis superiores y esas órdenes ya las he recibido con claridad meridiana, asi que lamentándolo mucho no ordenaré a ninguno de mis hombres que vacíen los cargadores de sus armas, y eso no es un aspecto en absoluto negociable ¿ha entendido mi postura, … señor? –desafiaba mirando directamente a los ojos del anfitrión en actitud desafiante- El anfitrión dio la espalda a Mac Rae y se dirigió hacia Henderson. · Doctor Henderson, lamento enormemente la incomprensible actitud de su Coronel máxime cuando están aquí como invitados. Su posición de militar le hace ser intransigente. En ningún caso, mientras persista la misma y no depositen los cargadores en los contenedores facilitados al efecto, procederemos a realizar ninguna demostración, eso o sus soldados deben abandonar las instalaciones de inmediato para poder proceder con la demostración. Este complejo es científico y no militar, nadie de los integrantes, ni siquiera nuestro personal de seguridad está autorizado a llevar armas, con ustedes hemos hecho una excepción y violado nuestros protocolos de seguridad en atención a lo peculiar del encuentro, sin embargo el intercambio no puede llevarse a cabo y quizás resulta incluso conveniente. La irresponsabilidad de su coronel nos hace dudar de si su nación está preparada para recibir nuestra tecnología. Estamos convencidos que otras potencias de su planeta la recibirán de buen grado y con seguridad no pondrán tantas objeciones. –concluyó alejándose- El anfitrión dio por concluida la conversación y se disponía a abandonar la reunión, cuando Henderson, en un acto desesperado por conseguir más tiempo para poder convencer a Mac Rae el cabezota militar, asió violentamente al anfitrión por el brazo estirándole hacia él con inusitada fuerza debido a lo liviano del ser, para obligarle a permanecer junto a ellos provocando que cayera al suelo accidentalmente y se golpeara fuertemente la cabeza contra el piso de acero. En ese preciso instante, un número impreciso de anfitriones hicieron acto de presencia, prácticamente se diría que acababan de materializarse delante de los boinas negras provocando que los comandos tensaran sus nervios y aferraran sus armas automáticas con fuerza y decisión. Sin saber como se produjo, el anfitrión volvió su cabeza y con sólo mirar fijamente los ojos a Henderson, provocó que éste saliera despedido un par de metros de donde se encontraba, cayendo de espaldas sobre el suelo del hangar. Los cuatro científicos que acompañaban a Henderson retrocedieron instintivamente al ver volar inexplicablemente a Henderson y sin que el visitante, todavía caído en el suelo le tocara un sólo cabello. Los militares corrieron en dirección a ellos y los protegieron con sus propios cuerpos creando un círculo a su alrededor en una maniobra precisa e impecable. Mac Rae hizo un gesto inequívoco al intentar apoderarse de su pistola, pero sin conseguirlo. El anfitrión clavó su mirada en él y Mac Rae salió despedido al igual que lo hiciera un instante antes Hans Henderson. Uno de los comandos, presa del nerviosismo al ver cómo su coronel había sido abatido con una simple mirada de aquel ser, apuntó y disparó su arma sin pensarlo dos veces, alcanzando de lleno al anfitrión, éste que se acaba de reincorporar cayó nuevamente al suelo sin vida con el pecho totalmente destrozado por los impactos del arma automática del comando. Al instante se inició el caos y los acontecimientos se precipitaron inexplicablemente a una velocidad de vértigo. Los miembros del Delta Force intentaron infructuosamente disparar sus armas contra sus adversarios pero sus esfuerzos resultaron inútiles, completamente estériles, los dedos de los comandos parecían no querer responder a las órdenes de sus cerebros, tenían las manos paralizadas, engarrotadas, sin embargo observaban atónitos como sus compañeros caían uno tras otro al suelo fulminados por algo invisible tras las miradas de aquellos seres. En menos de veinte segundos, el hangar estaba repleto de boinas negras muertos que yacían sin aparentes heridas. Sobre la superficie helada del garaje descansaban sin vida todos los comandos, no había sobrevivido ni uno ellos, por el contrario únicamente uno de los anfitriones había resultado cadáver, al igual que Mac Rae, Henderson y el resto de científicos “invitados”.
“Para dar una idea básica de quien soy, Salí de la Escuela de Ingeniería. La mitad de mi educación la pase en ese campo y me construí una reputación como Ingeniero Geológico, con aplicaciones militares y aeroespaciales. He ayudado a construir dos bases subterráneas principales en EE.UU. que tienen importancia en el contexto del llamado Nuevo Orden Mundial. La primera Base es una construida en Dulce, Nuevo México, lugar en donde estuve envuelto en 1979 en un combate. Fui uno de los supervivientes, probablemente el único al que oirán decir las cosas que sucedieron allí abajo. Otros dos supervivientes están bajo custodia. Soy el único que conoce los detalles de los archivos de la operación entera. 66 agentes del Servicio Secreto, FBI y Boinas Negras, murieron en ese EL SEXTO SOLESPACIO EXTERIOR 90 HORAS PARA EL DESENLACE AÑO 2012
El Sol, tan fascinante y enigmático, descansa sobre el espacio observando cómo sus planetas giran a su alrededor, como un rey vigilando a sus súbditos. El Sol, es el elemento mayor y más importante de nuestro sistema solar. Contiene aproximadamente el noventa y ocho por ciento de la masa total del sistema. Para hacernos una idea de su grandiosidad, precisaríamos ciento nueve Tierras para completar su disco, y su interior podría contener más de un millón trescientas mil Tierras. Su capa exterior, la visible, la llamamos fotosfera y tiene una temperatura de seis mil grados centígrados. Esta capa, en ocasiones presenta una apariencia manchada debido a las turbulentas erupciones de energía de su superficie. La energía solar se crea en su interior, es ahí donde la temperatura alcanza la friolera de quince millones de grados. Su presión llega hasta los trescientos cuarenta millardos y es tan potente que en su interior se producen constantemente reacciones nucleares. Estas reacciones provocan núcleos de cuatro protones o hidrógeno para fundirse en una partícula denominada alfa o núcleo de helio con mucha menor masa que su antecesora. La diferencia de masa es expulsada como energía y se traslada a la superficie del Sol. Este proceso se conoce con el nombre de convección. Cada segundo se convierten más de setecientos millones de toneladas de hidrógeno en cenizas de helio, liberando cinco millones de toneladas de energía pura, así que el Sol, cada vez contiene menor masa. La corona es la parte exterior de la atmósfera del Sol. Esta región es donde aparecen las erupciones solares, y se forman en la parte superior de la cromosfera. Las regiones externas de la corona se estiran hacia el espacio y consisten en partículas que viajan lentamente alejándose del Sol. Pero en este preciso instante y de forma inexplicable para los científicos, el Sol ha cobrado una rabia desmesurada, jamás contemplada con anterioridad. En la soledad del espacio, desde su trono y vigilado por diferentes observatorios, ha vomitado una vez mas, pero en esta ocasión sin previo aviso y con furia desmedida, desproporcionada. Su corona se ha estirado doblando la circunferencia de su disco. SOHO, WIN, GEOTAIL y otros observatorios solares en diferentes órbitas, han captado la tremenda erupción solar. El observatorio solar y Helilosférico SOHO-V, situado a un millón quinientos mil kilómetros de La Tierra, modifica sus telescopios hacia La Corona Solar. SOHO esta pilotado desde “Goddard Space Flight Center” “GSFC” propiedad de La NASA en Geennbelt, situado en el Estado de Marylan. Los datos obtenidos por el observatorio son recibidos directamente por La DSN “Deep Space Network” y se transmiten a gran velocidad hacia el Centro de Operaciones de los Experimentadores (EOF), situados en diferentes puntos del planeta. Con los datos obtenidos La EOF crea un banco de datos que almacena en un lugar de encuentro, La propia EOF y en diversos institutos de Estados Unidos y Europa. SOHO-V fue lanzado al espacio hace tan solo un año, en un programa común de la “Agencia Espacial Europea “ESA” y la “Administración Americana para la Aeronáutica y el Espacio”, vulgarmente conocida por La NASA. El programa se denomino Sol-Tierra “Solar Terrestrial Sciencie Program” “STSP”. Fue construido íntegramente por europeos pero La Nasa se reservó el derecho de su lanzamiento que se llevó a cabo a bordo de un cohete Atlas 10-AS el cinco de noviembre de dos mil once. En un principio el observatorio debía dedicarse a la medición de los diferentes campos de densidad y velocidad, a través de su espectrómetro ultravioleta, así como al estudio de la estructura y dinámica de La Magnetosfera Solar, los procesos físicos que forman y calientan la corona del Sol, la mantienen y dan lugar a los vientos solares y su estructura interior. La Nave SOHO-V esta estabilizada sobre tres ejes y apunta hacia El Sol con una precisión de mas menos diez segundos de arco cada quince minutos. Consta de un módulo de carga donde se acomodan los instrumentos y un módulo de servicio que alberga los subsistemas de la nave y los paneles solares. SOHO-V ocupa una órbita en el punto Langrangiano L1 Tierra-Sol, desde donde puede observar ininterrumpidamente El Sol, y esa es su enorme ventaja sobre el resto de observatorios. La vida de la nave se estima en cinco años, pero los consumibles de a bordo son suficientes para un periodo superior. El módulo de carga consta de quince instrumentos, produciendo una corriente continua de cuarenta kbs, excepto cuando el observatorio de oscilaciones solares es operado en modo de alta densidad, lo que produce 200 kbs. El modo de alta resolución se emplea durante períodos de veinte horas. En este preciso instante, SOHO desviaba sus instrumentos de observación hacia la corona solar. Dicha desviación había sido ordenada contra todo pronóstico por mandato directo del Doctor Novikow. Novikow era el Director del GSFC, quien había transigido de mala gana y después de una larga conversación telefónica en paralizar momentáneamente sus observaciones actuales sobre las manchas solares y desviar los instrumentos de SOHO-V, unos grados hacia la corona Solar, presionado por su amigo y colega Jhon Friedman, su subordinado, que se encontraba al mando del Centro de Operaciones de Experimentadores de Paris. Friedman creía haber observado algo anómalo, sin embargo solo contaba con la información recibida por un Observatorio penoso, viejo y prácticamente en desuso que no le merecía demasiadas garantías ni gozaba de credibilidad entre el nutrido grupo de astro físicos que trabajaban a su mando.
EDIFICIO LIBERTY CENTRO DE OPERACIONES DE EXPERIMENTADORES PARIS 89 H 55` PARA EL DESENLACE
En el edificio “Liberty”, un coloso de mas de trescientos metros de altura que forma un conjunto arquitectónico de mas de cuatrocientos mil metros cuadrados, de los cuales ciento veinte mil corresponden a oficinas, propiedad de la “ESA”, tiene su oficinas el Centro de Operaciones de Experimentadores de Paris (EOF) inaugurado hacia apenas dos años y situado en la “Rue de Guynemer” esquina “Vangirad” frente al “Jardín Du Luxenbourg” a apenas tres manzanas del Sena. Goza de la más alta tecnología, obra de distintos arquitectos europeos fue construido con los materiales mas sofisticados y dotado de un sistema inteligente de última generación, El sistema agrupa todos los procedimientos e instalaciones del complejo, tales como el de aire acondicionado, el hidráulico, de seguridad y protección contra incendios. Dicho sistema inteligente controla absolutamente todos los accesos. Cuenta con un circuito cerrado de televisión y monitoreo de los tanques de almacenamiento, alarmas y elevadores. Acciona y detiene equipos, enciende y apaga alumbrados, y modera el trabajo de la maquinaria en lo referente a su temperatura, así como los horarios e iluminación de áreas comunes. Cada uno de los espacios que se alquilan, cuanta con las acometidas básicas de todas las instalaciones necesarias e imprescindibles, y pueden adaptarse a sistemas tan sofisticados como se requiera, puesto que el sistema central permite la integración de cualquier otro a los cerebros del edificio. Goza de los mas avanzados equipos en ahorro de energía, que se dispusieron en todas y cada una de la luminarias del edificio, lámparas ahorradoras de vapor de sodio, focos tipo PL y lámparas dicroicas de bajo voltaje. En la fachada del edificio, los arquitectos seleccionaron materiales que cumplieran con las normas internacionales de seguridad y riesgos y que además formaran parte de la modernidad de la arquitectura del edificio. La fachada del “Liberty” se copio del sistema anti seísmos del WTC, cada una de sus piezas se mueve por si sola para absorber el movimiento de cualquier seísmo. El espesor de los cristales varía entre siete y diez milímetros, dependiendo de su ubicación y fue diseñado y fabricado especialmente para el “Liberty”.
El equipo de astros físicos que dirige Jhon Friedman, estaba tremendamente preocupado, habían recibido informes contradictorios de diferentes observatorios solares, concretamente desde el GEOTAIL, y otros como el WIN y POLAR. El GEOTAIL fue lanzado hacia ya una veintena de años y se encontraba a estas alturas dotado de una tecnología obsoleta, pero La Nasa se negaba a prescindir de sus servicios pese a los enormes problemas que ocasionaba especialmente a Jhon Friedman. Jhon Friedman era una Astro Físico brillante al que le apasionaba La Cosmología. Tenía cuarenta y pocos años y practicaba deporte con asiduidad, siempre que su trabajo se lo permitiera, últimamente casi nunca, de ahí su frecuente malhumor. Jhon era una persona respetada, más que respetada temida, sus broncas a sus subordinados eran cotidianas, constantes. Posiblemente la falta de tiempo libre y el suceso de su casi reciente separación, le habían convertido en ese ser que todos odiaban. Hacía escasos minutos que se había puesto al habla con su amigo y colega el Doctor Novikow que estaba al mando del GSFC de La Nasa en Marylan, para que reajustaran los telescopios de SOHO y los redirigiera unos grados hacia La Corona Solar. Naturalmente Novikow no estaba por la labor, él tenía sus propios problemas, llevaban horas estudiando las manchas solares, habían desaparecido casi repentinamente y eso era objeto de preocupación para él y su grupo. Todos los estudios indicaban que la falta de manchas era el inicio de fuertes actividades solares, pero no perdería nada por escuchar a su amigo Friedman.
· Jhon ¿qué es eso tan importante que has descubierto? Aquí son las cinco de la mañana, ¡maldita sea!, he tenido que pedir un café doble Europeo para poder levantarme de la cama –se quejaba con voz sonámbula Novikow y con su marcado acento ruso- Podías tener en cuenta la diferencia de horario, joder. Siempre me haces lo mismo. · Hola Novi –saludaba desde su enorme y espacioso despacho de la quinta planta del complejo del Centro de Operaciones de los Experimentadores en París, atusandose su corta y rizada barba morena- Se trata otra vez de GEOTAIL, ha registrado unas lecturas de una enorme actividad solar. Si vieras las eyecciones solares tan terribles que estoy contemplando en la nueva pantalla de plasma de mi ordenador te sorprenderías. –Jhon se recostaba sobre su sillón giratorio de alta dirección, forrado de cuero negro- · No será para tanto Además tratándose de GEOTAIL supongo que será una nueva falsa alarma, ¿no me habrás despertado por unas lecturas de ese condenado observatorio? –preguntaba con voz todavía adormilada pero con manifiesto enfado- Para mi esta jubilado, ni caso. -*joder Jhon, cada día eres mas cabronazo* pensaba mientras bebía de su taza de café-. · La verdad es que si, exclusivamente por eso –sonreía sabiendo que eso molestaría a Novikow- . Las eyecciones van acompañadas por erupciones de protuberancias de grandes dimensiones y desearía que SOHO lo comprobara. Ya tengo confirmaciones de Wind y estoy esperando la de Polar, pero ya conoces el aburrido protocolo, son observatorios del milenio pasado, tengo que comunicártelo e insistirte en que modifiques los instrumentos de SOHO para contrastarlos, pura rutina amigo. –volvía a sonreír sin dejar de mirar su pantalla de plasma- · Ahora no es posible Jhon, lo tengo atareado con las condenadas manchas, solo hacen que desaparecer y desaparecer. Ni ciclos ni puñetas. Las manchas actúan como les da la gana. –se quejaba- Me tienen hasta la coronilla y sabes que esa afirmación es literal, así que no me vengas con tonterías de eyecciones, no hay ninguna prevista ni por asomo. Aunque la ausencia de mis manchas pudieran ser el inicio de cualquier actividad. Sin embargo todavía es pronto para que se produzcan. Así que te las tendrán que apañar con el banco de datos y los observatorios que La NASA a puesto a tu disposición. ¿Entendido? SOHO se queda donde está. –su voz sonaba más enérgica- Y no vuelvas a levantarme de la cama a estas horas, te lo digo en serio Jhon.
Jhon lanzó a través del hilo telefónico una pequeña carcajada. Novikow podía presumir de tener muchas cosas, salvo cabello en la cabeza.
· Es que en Marylan no habéis oído hablar del “mínimo de Maunder” ¿EH? De todas formas no he de explicarte lo que significa la ausencia total de manchas, tú ya lo has dicho. Esas manchas llevan apareciendo y desapareciendo cuatro mil quinientos millones de años Novi, lo mío es diferente. Si se confirma por tu departamento del GSFC y por SOHO lo que ha registrado GEOTAIL empezaremos a sufrir las consecuencias y no quiero que nadie desde Maryland pida mi cabeza en una bandeja de plata por no haber dado la voz de alarma. –Jhon se levantó de su confortable sillón, su metro ochenta y cinco de estatura proyectaba su sombra sobre el escritorio, sus ojos marrones no dejaban de escrutar la pantalla de su ordenador mientras paseaba nervioso alrededor de su mesa de escritorio estirándose los pelos de su rizada barba, síntoma de su incipiente malhumor- · Jhon sabes que no puedo hacer eso, tengo a treinta astro físicos medio locos por la desaparición repentina de las manchas solares trabajando veinticuatro horas al día desde hace una semana. No han visto a sus mujeres en todo este tiempo ni a su familia y están que trinan. Si ahora les digo que he de revisar los datos de GEOTAIL por sus estúpidas lecturas, la cabeza que depositarán en un bandeja será la mía y no la tuya -Novikow empezaba a irritarse, conocía perfectamente a Jhon y sabía que no pararía hasta que diera las instrucciones precisas para cambiar los telescopios de SOHO, su poder de seducción era aplastante así como las artimañas que utilizaba en diversas ocasiones para conseguir sus propósitos- · Novi, tú mismo amigo. Siento tener que hacerte esto, pero he grabado la conversación para proteger mi trasero. Podías imaginártelo. Si GEOTAIL da lecturas correctas y un viejo obstinado como tú su no me deja comprobarlas, tal y como rige el protocolo, porque no tiene el carácter suficiente para enfrentarse a un par de astro físicos imberbes, les serviré tu coronilla en bandeja de argento. No me vengas luego con cuentos chinos ni apeles a nuestra vieja amistad para que cubra tú apestoso trasero, porque el culo que ahora esta a la vista de todos es el mío y esa postura me incomoda. · Eres un cabrón. Ya sabía yo que me guardabas alguna ¿Qué va a suceder Jhon?, ese observatorio es pura chatarra, su tecnología pese a que lleva veinte años en el espacio data de cuando La Nasa envió a Lance Armstrong a La Luna, ¡joder! No entiendo por qué nadie hace caso a los datos que sigue enviando esa mierda de observatorio -Novikow elevaba el tono de voz, pese a su enorme amistad empezaba a irritarse, sabía que Jhon tan solo cerrar la comunicación hablaría con el director de La NASA y le enchufaría en el culo la grabación que estaban manteniendo-. · De acuerdo entonces Novi, si tú consideras eso y no sopesas la posibilidad de que GEOTAIL esté diciendo la verdad porque tus Físicos van perdidos con las manchitas solares y hace una semana que no duermen con sus mujeres, es cosa tuya. Cuando esas eyecciones solares de enormes proporciones que estoy contemplando y que van acompañadas por erupciones de protuberancias empiecen su trabajo y desorganicen los cascos coronales del astro que te calienta el culo. Propagándose por el viento solar hasta alcanzar La Tierra que tanto amas, influyendo en la actividad geomagnética del planeta que bien pudieran afectar o incluso interrumpir las comunicaciones con los satélites, y de paso a destruir la electrónica de los mismos con un coste de unos cuantos millones de euros y empiece a crear grandes tormentas geomagnéticas, auroras y posibles apagones entonces yo iré hasta Maryland para ligarme a tu preciosa mujer rusa, porque tu estarás acabado y en la calle, Joder –gritaba a su amigo- · Para, leches, ¿has dicho que has grabado la conversación? –preguntaba con voz ahora despierta y nerviosa. Su acento ruso se incrementaba por instantes, llego a maldecir algo en su idioma que obviamente Jhon no entendió, pero sabía que el tic nervioso de su ojo izquierdo le estaba empezando a hacer estragos. Cuando Novikow blasfemaba en ruso significaba que se consideraba atrapado- · Si Novi, desde el instante que has descolgado tu teléfono –su tono sonaba triunfante, sabía que estaba a punto de ganar la partida- · Maldito seas, tenía ganas de decirte esto hace tiempo Jhon, desde lo de tu mujer te has convertido en un enorme grano en el culo. Supéralo ya de una maldita vez y vuélvete más humano, o algún día tendrás serios problemas amigo.
Volvió a tomar asiento en su confortabilísimo sillón y con sus pies tomo impulso para voltearlo con él encima a modo de tío vivo. Era su forma de expresar en silencio el triunfo que estaba a punto de alcanzar, sabía que se había comportado como un maldito H.P. pero no le importaba si conseguía su propósito. Novi su amigo seguía todavía en silencio, sopesando las palabras de Jhon.
· ¿Novi? ¿sigues al aparato? Amigo. · No me llames amigo Jhon, me estás poniendo en un serio aprieto, me estás chantajeando –El acento ruso era mas que evidente, mezclaba el ingles con series de improperios en su lengua-. · Diez minutos, solo te pido diez minutos, tu tienes visión veinticuatro horas al día, los observatorios con lo que yo cuento me dan apenas seis joder, no tendrás que enviar a tus ayudantes a casa, diles que se tomen un café será suficiente. –Jhon tenía el brazo en alto con su puño apretado, era cuestión de segundos que su amigo le diera el sí y claudicara a sus exigencias. *cinco, cuatro, tres, dos ...* contaba para sus adentros el tiempo de respuesta de Novi, y finalmente.- · De acuerdo. Diez minutos, ni un segundo mas, pero que conste que solo lo hago porque eres capaz de venir a ligarte a mi mujer. –Novikow se secaba una gotas de sudor de su frente y coronilla con un pañuelo que había extraído de su bolsillo- · ¡Bien! –un grito de entusiasmo inundo el despacho de Jhon y fue a incrustarse en los oídos adormilados de su amigo y colega Novikow- · Joder, no es necesario que grites tan fuerte y no se te ocurra mofarte. Quiero esa grabación en el cubo de la basura. Me debes una botella de Champagne Francés el próximo día que nos reunamos en tu casa, que por cierto creo que será pronto. Tengo una convocatoria para dentro de una semana en Paris con todos los directores de los Centros de Operaciones de los Experimentadores. · Si lo sé, pero dudo que pueda asistir. –intentaba disculparse Jhon Friedman- · Y una leches, ya te saltaste la del trimestre pasado, si se te ocurre inventar una excusa tan poco convincente como que tu perro tenia el moquillo, te despido. –amenaza Novikow- Y te juro que hablo en serio, a freír espárragos nuestra amistad, búscate trabajo por las alcantarillas de París. · Era cierto Novi, mi Terrier estaba delicado y el veterinario le recomendó reposo absoluto. –hablaba ahora con tono relajado y sarcástico mientras daba vueltas en su sillón-. · Y un cuerno. Si te conoceré joder. Si el Sol tuviera dos tetas no serian necesarios observatorios, estarías pegado a él las veinticuatro horas del día. · Está bien, me lo pensaré. · Olvidas que estas grabando esta conversación. La utilizaré para despedirte si no asistes a la reunión. · Novi, todavía no tengo lecturas de SOHO ¿has dado ya las órdenes o qué? –preguntaba desoyendo las amenazas de su amigo- · Claro que si –gritaba- tienes que tenerlas en tu pantalla ¡joder! Pero todavía no me has confirmado tu asistencia, los asuntos a tratar son de suma importancia. ¿Vendrás? o tendré que utilizar la grabación para enviarte a la calle. · Novi. · ¿Qué? –volvió a gritar- · Las grabaciones están prohibidas, ya deberías saberlo, necesitan un permiso especial. Y si, tengo las lecturas. Gracias Novi. · Jódete. No te creas que no me las pagarás.
COPAN (ENERO 2012) OESTE DE HONDURAS EXCAVACION ARQUEOLOGICA RUINAS MAYAS
Copán, ubicado en la “frontera sur” del Mundo Maya. Copán dominó el área circunvecina por más de mil años y se piensa que fue un centro intelectual. Se diferencia de otras ruinas mayas por una magnífica escalinata de jeroglíficos fechada en el setecientos setenta y cinco de nuestra era, en la que se registra la historia de diecisiete gobernantes de la dinastía real. Copán cuanta también con una importante colección de estelas escrupulosamente detalladas, muchas de las cuales representan gobernadores con espléndidos tocados. No obstante su mayor tesoro todavía se encuentra enterrado. Alfred Taylor, pese a su juventud, cuenta tan solo con treinta y cinco años, se encontraba al frente de las excavaciones arqueológicas de Copán a pocos kilómetros de las escalinatas de jeroglíficos. Éstas estaban financiadas por Estefen Wilde, un ricachón aficionado al arte precolombino, que gastaba ingentes cantidades de dinero por obtener trofeos con qué adornar las innumerables vitrinas de su museo particular, que tenía ubicado en el ala este de su enorme mansión parisina. Cinco años de duros trabajos para ir descubriendo y desenterrando hallazgos poco significativos, pero sus esfuerzos pronto le obsequiarían con un enorme descubrimiento. Alfred goza de un carácter alegre y divertido, en ocasiones resultaba cómico y podía dar la impresión de ser un manazas, quienes le conocían hablaban de él como el mejor de los amigos, parecía despistado en lo concerniente a su trabajo, pero nada mas lejos de la realidad. No le podías pedir que se comportara como un héroe, porque no lo era, tampoco lo pretendía su mejor lema era *De los problemas cuanto mas lejos, mejor*. Sin embargo se toma su trabajo muy en serio. Caía bien a todo el mundo, nunca alardeaba de sus conocimientos, no hablaba de su trabajo más que lo justo, y empleaba los menores tecnicismos posibles, era llano, franco y bonachón se sentía como un verdadero defensor de los oprimidos, de los débiles, pero sin embargo nunca había movido un dedo por defender nada ni a nadie, Había recorrido innumerables países y se había visto envuelto en situaciones de verdadera injusticia, sin embargo, había preferido dar media vuelta y no enfrentarse con nadie, en defensa de nada, sin embargo en cualquier foro de discusión sería capaz de aplastar “verbalmente” a quien contradijera sus opiniones respecto a la injusticia de la justicia. Tenía fama de ser un sagaz depredador dentro del mundo femenino, su metro ochenta de altura, pelo rubio, ojos azules y su complexión sumamente fibrosa, no musculosa, su tez y cuerpo dorado por el sol Hondureño, le conferían un atractivo irresistible, sin embargo se sentía un verdadero cobarde, su corazón había sido mordisqueado por una mujer, no obstante solo se dedicaba a obsequiarla con bromas adolescentes y estúpidas. Dar ese primer paso le resultaba insalvable. Alfred había deambulado por todas las excavaciones arqueológicas habidas y por haber de la cultura precolombina, concretamente La Civilización Maya. Yucatán, en Chichen Itza, había sido su primera excavación con tan solo veintitrés años Chichen Itza es un recinto sumamente importante de la cultura maya, abarca un área de mas de cuatro kilómetros, alcanzó su apogeo entre los siglos X y XII. En sus vestigios, sobre todo en su arquitectura, se puede confirmar una gran influencia tolteca, cultura proveniente del centro de México Sus más grandes estructuras son la pirámide de Kukulcán, el Templo de Guerreros, El templo de los Jaguares, El Mercado, y un largo etc.. Le siguieron otras muchas como la de Palenque en el estado de Chiapas, La Venta en Tabasco, Tulum en Quintana Roo, Edzna En Campeche, incluso en Tikal en Guatemala la mayor de los tres mil puntos arqueológicos mayas. Pero indudablemente, donde mas disfruto con su trabajo fue en Palenque, allí junto a la tumba ornamentada de Pakal en el Templo de las inscripciones, trabajó durante tres años. Sus exquisitos tallados, su arquitectura de apariencia etérea y los incontables jeroglíficos que cubren los muros de sus construcciones le habían embrujado. ¿Qué había cautivado a Alfred para que dedicara todo su tiempo en esas condenadas excavaciones? Ya de pequeño se interesó por La Cultura Maya, lo que le llevo a cursar sus estudios de antropología y especializarse en la disciplina de la arqueología aprovechando una beca para colarse en las excavaciones de Chichen Itza, desde entonces no ha cejado un instante en asombrarse de tan increíble cultura. Alfred descansaba en la habitación de su Hotel, parecía un empleado más después del largo tiempo de estancia que llevaba en él. No se trataba de un hotel de Lujo, el Hotel Camino Maya, estaba situado frente al parque Centro América en la Ciudad de Copán Ruinas, a escasos kilómetros de las excavaciones que dirigía, era un edificio de dos plantas, pero contaba con servicio de bar, cafetería restaurante, piscina, fax e Internet, y ante todo, servicio de lavandería. Copán esta situado en el oeste de Honduras, prácticamente frente a la frontera Guatemalteca, al sur del Golfo de Honduras, alejado del Caribe, pero no le importaba el no poder bañarse en sus azules aguas, se conformaba con la piscina del Camino Maya, de todas formas tampoco tendría tiempo para tostarse al sol de las playas caribeñas. Tumbado en su cama mirando el techo de su habitación, tarareaba una canción intentando matar el tiempo tomando zumo de coco con ginebra. Susy Carroll, la secretaria personal del Señor Wilde, el ricachón Había quedado en llamarle esa misma mañana. ¿El motivo? Las rocas halladas hacían un par de semanas en las excavaciones que dirigía. Alfred las había fotografiado con su cámara digital y se las había transmitido por Internet desde la recepción del hotel. Las rocas descansaban en un baúl debajo de su cama, envuelto y protegido por una manta. Era el único lugar seguro de toda Honduras. De momento había silenciado el hallazgo a las autoridades hondureñas, gracias a la colaboración de Felipe, su mano derecha. Alfred estaba aburrido, la llamada se retrasaba, así que pensó, que la mejor forma para que pasara el tiempo con mayor rapidez era darse un chapuzón en la piscina del Hotel. Se reincorporó y se dirigió al armario en busca de su albornoz cuando el timbre del teléfono que descansaba en la mesita de noche de su habitación hizo que cerrara la puerta del armario con un fuerte golpe y se precipitara a descolgar el aparato, mientras se colocaba el albornoz.
· ¿Si? –dijo al descolgar el aparato, mientras se contemplaba reflejado en el espejo de la puerta del armario. Se peino su pelo rubio con su mano derecha hacia atrás esperando la contestación de la persona que se encontraba al otro lado del mismo- · ¿Alfred? · Susy preciosa - saludaba con voz alegre- Todavía no me he cambiado el nombre, pero eso ya sabes que depende de ti. · Jaja, qué monada. ¿es que siempre estás de broma? Susy era una guapa mujer, acababa de cumplir los cuarenta años y se sentía plenamente realizada con su trabajo de secretaria para el Sr. Wilde, sumamente activa y dispuesta a acompañar a su jefe en sus constantes viajes. Después de la dolorosa separación sufrida hacía un par de años, ahora December 18 CHACHECuando habla el corazón, no se visten las formas, por más que pese a todos o a nadie, no cambiare ni me retractaré de una sola coma de lo que hoy, aquí y ahora me salga de las entrañas, porque son las entrañas quienes me están dictando, que no soy yo. Sólo esta noche las escucharé por enésima y última vez. Ellas no entienden ni atienden a las formas ni a los modos y mucho menos a los sentimiento ni a mis súplicas, asi que espero que se pudran, simplemente son unas jodidas entrañas y a mí aquí y ahora poco o nada me importa. Pero será la última vez que las escuche, la última vez que me deje utilizar por vosotras, por ellas. Aquí y ahora podéis disponer de mí, me dejaré vapulear, me dejaré herir una vez más, permitiré que me estranguléis con vuestro agónico abrazo pero ¡escuchadme bien! porque en adelante, ¡nunca!, repito, ¡nunca más volveré a ser débil y no permitiré que me manipuléis!, lloraré por ti, hermano, otra vez más, la última, para aplacar este desespero mío y acallar estas entrañas mías, esta desazón, hasta que volvamos a encontrarnos, allí, allá, aquí, donde quiera que te encuentres, porque en algún maldito lugar de esta infinita ignorancia ha de estar tu esencia.
CHACHE
Era el mayor de tres, y como siempre el más cabal y responsable. Fue el primero, por edad, en todo; en hacer la primera comunión, en trabajar, en tener novia, ir a la mili, casarse y tener críos, lo típico en mi generación, como mandan lo cánones Me llevaba cuatro años y poco, yo cinco y poco al pequeño, el del medio soy yo o mis puñeteras entrañas. “no me ahoguéis tanto, callad ya y dejadme hablar, mierda de sentimiento”.
Los de mi generación sentimos un profundo respeto al mayor, no sé por qué, pero es así, en caso de faltar mis padres él nos hubiera cuidado como si lo fuera, lo sé, por suerte no aconteció. En aquella época las cosas no eran como ahora, los tiempos sencillamente no se parecían en nada a los de ahora, respeto, civismo, familia, valores perdidos u olvidados, en la mente de nadie está el rescatarlos ¿par qué?. Antes incluso que mi padre él era quien me regalaba con una bronca cuando me sobrepasaba en mis años locos de mozo con la bebida y las juergas, se sentía por su posición de primogénito responsable de mí, una ley no escrita, o quizás sí en el alma de aquel trozo de bondad, ¡cómo si no tuviera bastante con lo suyo!, pero él era así, el chache le llamábamos. A él no le gustaba, lo recuerdo bien lo aborrecía y se molestaba, prefería que le llamáramos Alfredo, por su nombre de pila. Recuerdo que me costó años acostumbrarme a llamarle por su nombre… Alfredo ¿Por qué me costaría tanto?, aún hoy cuando hablo con mis padres y nos referimos a él se me escapa el chache esto, el chache lo otro. Es mi forma de recordarle y de intentar reconfortarme por dentro (vano intento), llamarle como cuando éramos pequeños y hacíamos guerras de almohadas en las literas de la pequeña habitación que compartimos tantos y tantos años, a expensas de recibir una soberana bronca de nuestra madre por los destrozos y el desorden, él no lo sabía o quizás si, pero siempre ha sido el chache. (Claro que lo sabía)
Él era el mayor como digo, y el muy cabrón me ha hecho llorar unas cuantas veces, pocas eso sí, pero con hiel todas ellas, se que nunca ha estado en su ánimo. La primera la recuerdo como si fuera hoy mismo ¡qué tontería! pensaréis, porque en realidad lo fue. Abría una y otra vez los cajones de la mesita y del pequeño armario donde él guardaba sus cosas, y los encontré vacíos, qué gilipollez, se acababa de casar, sólo eso, pero el vacío que dejó en aquel cuarto fue inmenso, infinito, los cajones se volvieron a llenar con mis cosas y las de mi hermano pequeño, pero él no estaba para compartir conmigo el cuarto que era nuestra habitación. Lloré durante días, hasta que conseguí acostumbrarme a su ausencia, no estaba muerto, no había tenido ningún accidente y no estaba en el hospital, ¡capullo!, simplemente se había casado, pero el sentimiento no era ese, sencillamente se había ido de mi cuarto, de mi lado y jamás volvería, lo sabía de la misma forma que se sabe que mañana volverá a salir el sol, falte quien falte, como así resultó. “bien, me estáis dejando respirar, os lo agradezco”
Mis amigos le respetaban, era mi hermano mayor y eso le confería el derecho a recriminarnos lo mal que nos comportábamos, ¿qué decir en nuestro favor? ¿Éramos jóvenes? Su sentido de la responsabilidad era mayor que el mío y no porque me llevara unos cuantos años de edad, simplemente Alfredo era así, responsable. Mi madre siempre me recriminaba que él, mi hermano, le contaba y compartía con ella sus cosas, mientras yo pasaba, iba a mi royo, él era distinto, mi hermano mayor. ¡Que orgulloso se siente uno al poder decirlo!, se me llena la boca con esas dos palabras, ¡capullo otra vez!, olvido que tengo cuarenta y seis años y ya no soy un crío, tanto él como yo hace años que nos afeitamos y nos vestimos por los pies, bueno él ya no lo hace, no llegó a los cincuenta, ¡cabrón de mierda! ¡Sí, se murió! de un puto infarto este mismo año, hace apenas unos pocos meses, fue en mayo y me dejó solo, sin hermano mayor, ahora el mayor soy yo, pero yo no soy él, nunca podré ser el chache de nadie. “puto infarto, puto corazón y puta mierda de vida”
Fue por la tarde, estaba practicando bicicleta estática en el sótano de su casa, ¿no os lo he dicho?, mi hermano era un excelente deportista, se cuidaba todo lo que podía, el tío estaba fuerte como un toro, había sido jugador y entrenador de balonmano, como su hijo, mi sobrino, incluso fue el responsable de deportes de un colegio de enseñanza secundaria de su pueblo y del pabellón deportivo del lugar donde residía, llegó a ser concejal de deportes, se presentó como independiente, ese era mi hermano mayor, pero bueno, ¿Quién iba a pensarlo? Mejor dicho ¿a quien le importa ya?
Lo enterramos al día siguiente, sin duda el peor día de mi vida, tuve que soportar el pésame de un pueblo entero, ¡sí, joder me habéis oído bien!, todo el pueblo y quienes no eran del pueblo fueron a darle el último adiós a mi hermano mi familia y yo, de pie una eternidad estrechando manos y sin poder parar de llorar y mantener a raya la puta agonía que nos estrangulaba por su pérdida, las piernas me temblaban, el aire era irrespirable, mi hermano estaba allí ¡joder1, a tres metros de mí metido en una puta caja de madera. Era muy querido, aquello si que fue una muestra increíble de lo que aquel trozo de hombre llegó a ser en vida, nadie recuerda ningún funeral tan multitudinario como el de mi hermano, alguien que nunca ha salido en los periódicos ni en la televisión, uno de tantos héroes anónimos que arrastran a cuestas la vida sin quejarse uno sólo de los días, un valiente de los que dan la cara, de los que primero ponen el pecho para que se lo partan, y la puta vida se lo partió ¡coño de mierda!, ¿por qué tuviste que ser tú? ¿Por qué?, ¿por qué tuviste que ser valiente?, yo me hubiera dado la vuelta, hubiera huido, joder, pero tú le plantaste cara, ella ganó hermano, nos ganó a todos. Vaya putada, que putada mas grande me has hecho, ¡joder!, ¡joder! hermano. ¿Os podéis imaginar qué fue aquello? un auténtico calvario, sin duda, y un enorme orgullo, la familia se quedó pasmada, de una pieza, mientras todos nos limpiábamos los mocos con cualquier trozo de papel que encontrábamos y nos cogíamos por los hombros intentando aguantar al que mostraba síntomas de desfallecimiento. ¿Quién fue realmente mi hermano, capaz de movilizar a aquél enorme gentío? Mil y un hombres, eso fue lo que era, todos en uno, el mejor, por eso, sólo por eso, la puta muerte le partió el corazón con su jodida guadaña, ¡vete a la puta mierda! Te odio, te odio, no sabes cuanto soy capaz de odiarte.
Hace ya más de medio año desde su muerte y juro que día sí día continuo luchando en silencio con mis jodidas entrañas por sacarme su imagen de la cabeza, simplemente para que nadie pueda ver mis lágrimas. Me subo en la bicicleta, y me viene su imagen, su dolor ¿Cuánto tuvo que sufrir sólo en aquel sótano sin que nadie acudiera en su auxilio? ¿Se dio cuenta de lo que le pasaba?, ¿o el dolor le impidió ver que sucedía?, posiblemente todo resultó tan fulminante que ni siquiera se percató de nada, pero nadie nos aseguró nada. Ojala fuera así, porque se me hace un nudo difícil de digerir que aquél pedazo de bondad sufriera lo más mínimo en soledad cuando siempre estuvo rodeado de tanta y tanta gente que le quería, ¡que triste hermano, que triste, joder! ¡Qué puñalada! Lo encontró mi pobre sobrino tumbado en el suelo, intentó reanimarle, ¡eso son cojones!, con sólo dieciocho abriles el chaval le hizo a su propio padre el boca a boca, masaje cardiaco y todo lo que pudo, pero sin éxito, hermano, que gran hombre has dejado en herencia, otro Alfredo, reflejo de tu honestidad, lealtad y valentía, pero él sigue no siendo tú, aunque se te parece, baste decir que se te parece como una gota de agua a otra, ¡enhorabuena! has sabido hacer bien las cosas, ¡Ole tus cojones!
Tú me faltas, so cabrón, me faltas cada segundo de mi vida, me faltas por las noches, por el día, es como si todavía estuvieras sin estar, no tienes idea de lo que llenabas en mi vida y el enorme vacío que me provocas. ¡Sí! soy un cobarde, un maldito cobarde que jamás pensó en que eso ocurriría, no tan temprano, no tan pronto. Te hecho de menos, yo no tengo tu valentía, ni siquiera he tenido cojones de ir al cementerio desde aquel día, enfrentarme a aquella lápida y ver tu foto allí, sobre una repisa junto a un florero lleno de flores, o vacío, no lo sé, no he vuelto a pisarlo. “¡cobarde de mierda!”
Me muerdo la lengua a cada instante cuando hablo con nadie porque estás constantemente en mi mente y te me escapas sin pretenderlo. Siento que hablo de ti como si nada hubiera pasado y no quiero, no quiero que nadie de los míos se de cuenta de mi flaqueza de que empapaste todo mi ser y que sigues en mí, pero no como antes, ahora tú me ahogas, me oprimes, tu recuerdo atenaza mi mente, rodea mi garganta, empaña mis ojos, domina mis pulmones y no me deja respirar. No imaginas lo que me costó subirme a la bicicleta, era como pedalear el doble, te llevaba a rastras aunque no quisiera tú estabas ahí, pero no detrás, sino ante mi, con tu sonrisa, con tu último consejo, sabiendo escuchar, entendiéndome, asintiendo y las entrañas, las putas entrañas corroyéndome.
¡Pero cabrón!, si hacia menos de un mes que te había visto, estábamos con nuestros padres en el campo, ibas delante de mí como siempre arrastrando leña, yo no podía con la que llevaba, te paraste y recogiste parte de la mía para ayudarme, como siempre, ¿quién me iba a decir que era la última vez que iba a verte en vida? Te encontré triste, pero se que eras fuerte, raras veces contabas tus penas, a nadie aburrías con tus cosas, pero ¡mierda!, te vi distinto aunque no le concedí importancia porque eres tú el que siempre ayudaba a los demás, no quien la pedía ¡joder!, ¡joder! ¿Qué mierda de vida es ésta? que putada más gorda me has hecho hermano. ¡Mierda!, ¡mierda! ¿Por qué te fuiste?, ¿por qué te fuiste y me dejaste solo? ¿Es que no sabes que te necesito? ¿Es que no lo entiendes?, ¿De verdad no puedes entenderme, hermano? ¿Cómo coño quieres que te diga que no era tu hora? que necesito de ti, que te hecho de menos, que todos necesitamos de ti, ¡joder!, que me siento desamparado, sólo, ¿A quien voy a llamar por teléfono?, ¿a quién, coño? ¿Quién me va a prestar ayuda?, dímelo tú, me lo debes, ¡joder!, me lo debes, toda la vida ahí cuanto te necesitaba y ahora no estás. ¡Vete a la mierda cabrón! Por dejarme solo, por no consultarme, por no preguntar, por callarte tus penas, por querernos tanto, por pretender no espantar a nadie, ¡cabrón! te moriste solo, joder, solo. Ya nunca sabrás lo que lloran los que tanto te han querido, nunca. ¡qué pena hermano!
Ha pasado tiempo y tu recuerdo todavía me angustia, la herida está abierta y la sangre caliente ¿Cuándo parará? Ya sabes como es la vida, el otro día fui al tanatorio, salí de casa indiferente, sin pensar para nada en ti, había fallecido una persona y no tuve mas remedio que acudir, entré en el edificio y nada seguía recordándome a ti, subí a la primera planta y me encontré con familiares del fallecido, les salude y di el pésame, nada seguía recordándome a ti, pero inevitablemente me dirigí al pasillo, iba a la sala donde descansaba el muerto, pasé por delante de la puerta dónde meses antes, había estado tu cuerpo y tu esencia, y coño de mierda, me hundí, me hundí otra vez en aquel pozo sin fondo, en aquel llanto desesperado, me vino tu recuerdo de sopetón, sin previo aviso, ¡joder!, ¡joder!, me hiciste llorar otra vez, ¿Por qué hermano?, ¿por qué me haces llorar? ¿Por qué se me hace ese nudo en la garganta con ese sabor tan y tan amargo? No es el llanto, es lo que le da pie lo que me mata, me mata y me corroe las entrañas, ¡jodidas entrañas!.
Cargue en mi lápiz unas fotos tuyas, si lo sé, no las he visionado nunca, no quiero hacerlo, no tengo valor, todavía no se realmente ¿por qué huyo de tu recuerdo?, ¿por qué soy incapaz de ver siquiera una foto donde aparezca tu cara?, de visitarte en el cementerio, no lo sé, la verdad es que no aguanto tanto y tanto dolor. Hermano, te pediría que no me persigas más, descansa donde estés, no quiero recordarte, por no sufrir, ¿lo entiendes?, se que lo entiendes, eres mi hermano mayor, mi chache, no he de decirte más, ahora ya es tarde, paso lo que paso, así que déjame porque no quiero volver a llorar más, resulta muy, muy doloroso y noto que me voy contigo y eso no es posible, tengo tanto por hacer. Las navidades están llamando a la puerta, y tú por primera vez no me felicitarás las fiestas, no nos besaremos ni nos desearemos un buen año, esto se acabó para siempre y has de admitirlo. Admítelo, tú ya no estás entre nosotros, yo lo intento cada día, pero no podré si no pones de tu parte, es el último favor que te pido, ayúdame a olvidarte, porque sólo yo no puedo. Felices Fiestas chache.
Me viene Bécquer a la mente, que ridículo, una de sus magistrales poesías, la primera vez que la leí, lloré en silencio, jamás pensé que volvería a hacerlo pero las jodidas entrañas me están quemando por dentro. Lo recuerdo perfectamente, como la cara de mi hermano, sonriéndome. Hermano, te la recito para ti, escúchala porque quizás así me dejes en paz, sabes que no renuncio a ti, eso jamás, renuncio al dolor, solo al dolor hermano.
GUSTOVO ALDOLFO BÉQUER
Cerraron sus ojos Que aún tenía abiertos; Taparon su cara Con un blanco lienzo; Y unos sollozando, Otros en silencio, De la triste alcoba Todos se salieron
La luz, que en un vaso Ardía en el suelo Al muro arrojaba La sombra del lecho Y entre aquella sombra Veíase a intervalos Dibujarse rígida La forma del cuerpo
Despertaba el día Y a su albor primero Con sus mil ruidos Despertaba el pueblo, Ante aquel contraste De vida y misterios De luz y tinieblas, Medite un momento ¡Dios mió, qué solos Se quedan los muertos!
De la casa en hombros Lleváronle al templo. Y en una capilla Dejaron el féretro Allí rodearon Sus pálidos restos De amarillas velas Y de paños negros.
Al dar de las ánimas El toque postrero, Acabó una vieja Sus últimos rezos Cruzó la ancha nave Las puertas gimieron, Y el santo recinto Quedose desierto
De un reloj se oía Compasado el péndulo Y de algunos cirios El chisporroteo Tan medroso y triste Tan oscuro y yerto Todo se encontraba… Que pensé un momento; ¡Dios mío, qué solos Se quedan los muertos!
A la memoria de mi hermano Alfredo Lacueva Poveda Mi Chache.
Amando lacueva Poveda 18/12/2006
March 31 REGENERACIONPEDIRLA SI OS INTERESA Y OS LA REMITIRE POR PDF O WORD
RESUMEN DE LA OBRA
En unas escavaciones arqueologicas, hayan un fosil de un reptil. De el extraen una molecula con una peculiaridades asombrosas, deben crear un plasma que inyectan en humanos. A raiz de ahi, grupos terroristas y laboratorios pugnan por obtener la formula milagrosa.
Las aventuras de mi amigo Oliver Rhine junto a su platonica Nicole, logran desentramar la trama del plasma milagroso junto al Teniente Lopez.
Es una novela de ciencia ficcion con toques policiacos.
dicen que es entretenida
vosotros mismos EN TIERRA PRESTADASOLO TENEIS QUE PEDIR Y SEREIS COMPLACIDOS, QUIEN QUIERA LEERLA ADELANTE, PODEIS SOLICITARLA OS LA ENVIARE EN FORMATO PDF O WORD
RESUMEN DE LA OBRA
CHARLIE RECIBE UN LEGADO DE SU ABUELO, UN LOCO QUE ASEGURABA HABER TENIDO CONTACTOS CON EXTRATERRESTRES. CHARLI JUNTO CON PATRICK UN JOVEN INGENIERO EN TELECOMUNICACIONES INTENTA REALIZAR COMO PROYECTO DE FINAL DE CARRERA UNA MAQUINA QUE LE DETALLA SU ABUELO EN EL LEGADO QUE LE HA DEJADO DESPUES DE SU MUERTE.
EL PROYECTO ES ASOMBROSO, ¡QUE ES, ESA MAQUINA!
UNA VEZ CONSTRUIDA NO SIN ENORMES PROBLEMAS DESCUBRE QUE ESA MAQUINA ES DE TECNOLOGIA EXTRATERRESTRE Y TIENE DIFERENTES FUNCIONES, "TELETRANSPORTE, DEL TIEMPO, DUPLICA ATOMOS",. CHARLI Y SU AMIGO JUNTO A UN NUTRIDO GRUPO DIRIGIDO POR OLIVER RHINE, ENPIEZAN SU AVENTURA EN GANIMIDES, INTENTAN CON SUS MEDIOS DESTRUIR UN ASENTAMIENTO DE UNA RAZA QUE PRETENDE RECUPERAR NUESTRO PLANETA ALEGANDO QUE ELLOS SON LOS VERDADEROS POBLADORES. LAS AVENTURAS TIENEN ALGO DE COMICIDAD
OS ENTRETENDRA, SEGURO
UN ABRAZO
LAS LINEAS DEL TIEMPOLO DICHO SI LA QUEREIS LEER Y LUEGO CRITICARLA, ADELANTE, SOLICITARMELA, OS LA ENVIARE POR CORREO EN FORMATO PDF O WORD
RESUMEN
UNOS AMIGOS SE REUNEN EN UN LUGAR DE ACAMPADA AL CUAL NO IBAN DESDE SU ULTIMA SALIDA, DE ESO HAN TRANSCURRIDO TRES AÑOS EN LOS CUALES HABIAN PERDIDO PRACTICAMENTE EL CONTACTO, UNA VEZ DE NUEVO EN EL LUGAR DE ACAMPADA, EMPIEZAN A OBSERVAR TEMAS EXTRAÑOS, SE PRODUCEN PARADOJAS TEMPORALES Y SITUACIONES INTERESANTES. FINALMENTE DESCUBREN EL MOTIVO DE TANTAS Y DIVERSAS SEÑALES QUE ESTAN RECIBIENDO
SI QUEREIS SABER ALGO MAS
LEERLA
UN SALUDO CREADOR DE FICCIONESsi quereis leer mi novela solo teneis que pedirmelo os enviare un archivo PDF O WORD
Resumen de la Obra.
Oliver Rhine, es un escritor de prestigio, pero se encuentra en el dique seco desde hace una larga temporada. Acosado por las deudas y su editor, se va a las montañas a escribir una obra. Decide que será de ciencia ficcion pese a que no es su genero literario, pero quiere romper esquemas. Mientras escribe el relato se produce una interaccion con unas super razas que habitan una constelacion lejana a 1600 años luz de distancia. ambas razas intentan contactar con el humano primitivo capaz de "Crear ficciones" que interactuan en sus vidas altamente tecnificadas.
A mi hijo le encanto
ya direis algo
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